"Nada causa tanta evidencia como una cabeza clavada en un poste"
Stewie. 'Padre de familia'
Stewie. 'Padre de familia'
No es que no me guste la gente: es que simplemente me asquea. Me molesta ver gente en la calle, en la cola del supermercado, en los semáforos, en la puerta principal de unos grandes almacenes. No entiendo a quienes prefieren un bar lleno de gente –"porque hay ambiente"– a otro felizmente vacío, donde casi se escucha el eco. Tampoco entiendo a quienes se rodean de gente, de más de tres humanos a la vez, con las nauseabundas consecuencias que eso implica.
Gente que te mira como si te perdonase la vida. O, aún peor, como si le debieras algo. Gente a la que parece que tienes que rendir cuentas sobre tu atuendo, tu pensamiento político, tus prioridades, tus principios. Se erigen jueces, por momento parece que son los autores de tu serie. Dioses, respetables, seres supremos a los que no se debe cuestionar. Dictan sentencia si tus medias no combinan con tu chaqueta, si tus botas no casan ni de broma con tu diadema, si repites modelito, si tu pareja no te pega ni de coña, si estás más gordo o más delgado de lo que marcan los cánones de la revista de turno, siempre según su soberbio e incuestionable criterio.
Me perturba convivir con la gente. Cada vez que me cruce con una persona, volveré la cara o me cambiaré de acera. No tengo por qué mirarles ni hablarles. Y, si los esquivo, es por pura y absoluta cortesía. La otra opción –y mi favorita– pasa por escupirles o arrancarles la cabeza...

