lunes 16 de noviembre de 2009

Vuelve el odio

"Nada causa tanta evidencia como una cabeza clavada en un poste"

Stewie. 'Padre de familia'


N
o es que no me guste la gente: es que simplemente me asquea. Me molesta ver gente en la calle, en la cola del supermercado, en los semáforos, en la puerta principal de unos grandes almacenes. No entiendo a quienes prefieren un bar lleno de gente –"porque hay ambiente"– a otro felizmente vacío, donde casi se escucha el eco. Tampoco entiendo a quienes se rodean de gente, de más de tres humanos a la vez, con las nauseabundas consecuencias que eso implica.

Gente que te mira como si te perdonase la vida. O, aún peor, como si le debieras algo. Gente a la que parece que tienes que rendir cuentas sobre tu atuendo, tu pensamiento político, tus prioridades, tus principios. Se erigen jueces, por momento parece que son los autores de tu serie. Dioses, respetables, seres supremos a los que no se debe cuestionar. Dictan sentencia si tus medias no combinan con tu chaqueta, si tus botas no casan ni de broma con tu diadema, si repites modelito, si tu pareja no te pega ni de coña, si estás más gordo o más delgado de lo que marcan los cánones de la revista de turno, siempre según su soberbio e incuestionable criterio.

Me perturba convivir con la gente. Cada vez que me cruce con una persona, volveré la cara o me cambiaré de acera. No tengo por qué mirarles ni hablarles. Y, si los esquivo, es por pura y absoluta cortesía. La otra opción –y mi favorita– pasa por escupirles o arrancarles la cabeza...

martes 10 de noviembre de 2009

La vida os sienta tan bien...

Ya te has enamorado de mí. Ahora toca empezar a olvidarte...

Sin embargo, me gusta ver cómo te duermes en el sofá viendo el primer episodio de 'CSI' mientras me agarras la cintura. Pensaba hacer una lista de cien razones de igual o más peso que ésta, pero no me hace falta.

Asumo el riesgo. Ya te has enamorado de mí. Ahora toca ser fe...


lunes 2 de noviembre de 2009

Descubrimientos y dramaturgia

Entre las 'coherentes' hipótesis que manejas, y las cuales tachas de completamente probables y/o posibles, se encuentran las siguientes:

a) Que Evaristo vuelva a la ciudad a dar una conferencia y te abandone por él.
b) Que Rafa Pons o El Chivi vuelvan a la ciudad a dar sendos conciertos y te abandone por uno de ellos, o por los dos.
c) Que dentro de cinco años des asco y te abandone sin más.
d) Que estoy a punto de abandonarte, pues no te explicas cómo no lo he hecho ya a lo largo del último lustro, con lo experto que eres en cagarla.

Sé que no te gusta verme llorar, pero bien que convocas al llanto. En sus múltiples facetas. Llanto de emoción pura y dura, de rabia, de incertidumbre, de tristeza sin más. He descubierto que una de las cosas que más me gusta en el mundo es verte hacer planes. Me explicas que, a quien te pregunte si estás conmigo, le contestarás: "No, ella es la que está conmigo. Todavía, aún no me ha abandonado".

Brindo por la Argentina mientras suena música griega de toda la vida. Tratamos de ponernos de acuerdo en bautizar esto. Y, contra todo pronóstico, lo logramos. Pides perdón por cosas que no tienes previsto hacer, invocamos a la Cassandra que cantaba Ismael Serrano y aseguramos que no nos importa que nos escupa, pero quizás es mentira. Nosotros somos más de Ifigenia, aunque yo fui la primera que examiné todas y cada una de las mesas de ese sitio en el que probaste el Kebab por primera vez.

Ilusión y daño no sé si es buena o mala mezcla. Bebemos demasiado, fumas demasiado. Estamos hechos de memoria, de cicatrices, de incertidumbres. Pides permiso para conservar tus miedos. Confiesas que te has confesado con tu amigo I. de toda la vida, y que te ha dicho que las mujeres sólo damos problemas, a la par que aconsejado que te vayas de putas, como él hace, y no te compliques la vida conmigo. Tú le has explicado por qué la vida ya es complicada de por sí por el hecho de ser vida, y él se ha callado, sin saber ni mi nombre ni mi dirección.

A lo largo de la jornada vas elaborando una lista de adjetivos que, a tu juicio, posees, y debido a los cuales me iré alejando de ti. Cenizo, soso, insoportable, pesimista genéticamente, son algunos de los que recuerdo. Cuestionas por qué no te mandé hace años a la mierda, y a lo tonto voy descubriendo que tienes más miedos que yo. Me acuerdo de las palabras de Isabel cuando le conté que te quería, y tú pones en duda que el trato con mi amiga siga siendo igual de fluido ahora que ella sabe que los fluidos de verdad los intercambio contigo.

Tanto miedo, y la perspectiva de que nos quedan por delante unos meses difíciles, me hace sentarme a las cuatro menos diez de la mañana en el ordenador a escribir sandeces. Veo cómo abogados, bicicletas, amigos con la boca redonda, Rafa Pons, la Filarmónica de Berlín, P. primigenio y un dramaturgo argentino se acercan a nosotros. Pero tranquilo, mi amor. No estoy dispuesto a dejarlos entrar a casa.

Y, para rematar, una canción de uno de los cantantes (según tú, melenudos) con el que próximamente te seré infiel...



¡Hija mía, si tú me has salvao!

sábado 31 de octubre de 2009

Ευχαριστω, MiΖωή

Querido diario:

Perdóname que no te cuente mucho. Ej que me estoy dedicando a ser feliz...


miércoles 28 de octubre de 2009

Decálogo favorito

Cosas que he hecho en las últimas 48 horas y que nunca se me pasó por la cabeza hacer

1. Ver un partido de fútbol quinto en mano y plato de patatas de bolsa en mesa, permanecer atenta a la tele y hasta disfrutar de los goles de uno de los equipos. ("Eres un hombre", me dice mi N.)
2. Disfrutar del proceso de dejar el tabaco.
3. Ver una peli de Woody Allen y no sentirme altamente invadida por el tedio.
4. Ver una peli de Woody Allen y reírme de corazón.
5. Revivir el nerviosismo adolescente de la primera cita.
6. Meter en el iPod una canción de Cesaria Évora.
7. Tener bajándose en el eMule las películas 'El hombre tranquilo', 'El cartero de Neruda' y 'Manhattan'.
8. Dormir la siesta contigo mientras suena Manos Hatzidakis.
9. Hacer el amor con calcetines.
10. Dedicarte ¿todas? las canciones de Rafa Pons...




10 + 1. Planes...

lunes 26 de octubre de 2009

Muestrario de formas de dormir contigo

Bruno y yo sospechamos que uno de nuestros jefes fomenta a propósito sus ladillas porque con ellas da de comer a los periquitos que cría en sus genitales. Y que, para no sobrecargar el ecosistema, y ya que las aves se acumularían en sus ingles, el citado jefe obsequia de vez en cuando a sus subordinados, séase nosotros, con vistosos pajaritos, jaula incorporada. Sí, yo poseo uno. Por Zeus, la teoría hasta podría ser coherente.

Úrsula ha vuelto a amenazarme, esta vez por teléfono. Espero que, tras mis contestaciones, se haya percatado de que no me queda un ápice del respeto que antes le profesaba, y que venía siendo miedo puro y duro. He brindado por ello con Bruno, y le he contado que, en el caso de que (por fin) me despidan, sólo lo sentiría por P. P., esa mala persona con enanismo, estrabismo y egocentrismo, que hoy no tenía en su agenda el dirigirme la palabra.

En la Vida Verdadera brindamos por el triunfo y por los animales marinos. Tu convencimiento de que tarde o temprano te mandaré a la mierda es básicamente paranoia, y yo en eso soy doctorada cum laude. Te quito la neurosis con algo que tiene mucho poder, y que mata a los fantasmas: la palabra. No deja de tener gracia que ahora seas tú quien me espere, que ahora sea yo quien eche el cerrojo a la jornada y te avise.

Abrazas más fuerte cuando pides perdón. Por dudar, por sufrir ansiedad, por haber dicho hace años disparates que no quisiste decir. Aún no te he explicado del todo que mi religión me obliga a reírme. Y con sentido.

El Viernes, con la purpurina de las diosas modernas en el traje y la aureola, perpetramos una serie de cuestiones que convertirían éste en un blog de contenido dudoso.

Aunque hacer planes no es lo nuestro, esta semana pueden pasar varias cosas: puede que caiga una siesta, una peli de Woody Allen, un concierto de Rafa Pons, puede que expulsen a Arturo de 'Gran Hormona', puede que Úrsula me llame y me dé 20.000 euros, incluso puede que P. se pegue un golpe en la cabeza y se presente en la puerta de mi casa con una botella de ginebra y una caja de condones con sabores para consumar el deseo.

- ¿Qué planes tienes mañana?
- Ir a París sola, ver la Victoria de Samotracia y Notre Dame y volverme. Estar contigo...


viernes 23 de octubre de 2009

Kαναπές Paradiso


Dentro del armario se está calentito y hay cojines con forma de corazón. Tenemos calefacción en invierno y aire acondicionado en verano. Hay cine privado, palomitas y chocolate. Y ron del bueno, y agua, y hasta un váter donde nunca hay que esperar. Dentro del armario hay toallas limpias, un edredón nórdico en la cama, un sofá la mar de confortable. Ceniceros, velas de colores, un ordenador, música de Haris Alexiou, de Rafa Pons, de TheodoraKis. Dentro del armario hay Messenger, y un programa pirata para bajarse películas que casi siempre resultan ser porno. Incluso hay un Apolo, y un libro de Grimal, y un gato de esos de los restaurantes chinos que saluda compulsivamente en plan nazi.

Las cosas pequeñas se magnifican dentro del armario, seguramente más que en 'Gran Hormona'. Pero aquí no hay público con delirios de grandeza que señale con el dedo, mande un sms para expulsar a alguien que no le caiga bien, o se crea capacitado para juzgar por encima de mi bien o de su mal. Dentro del armario está prohibido normalizar una mirada, una mueca, un semi cabreo. Dentro del armario es obligatorio celebrar los regalos, valorar el silencio, estremecerse con toda caricia, emocionarse con esa película.

Posiblemente los humanos, aquellos de los que hoy no hablamos, posiblemente no entenderían en qué se basa la Carta Magna vigente dentro del armario. Y no lo siento: ni tengo ganas de salir, ni en la cama ni en el sofá hay sitio para más gente...